Yo ante la vida
no me reprocho
nada,
o casi nada.
Lo que hice,
bien o mal,
salió del alma.
Me equivoqué
o acerté, pero,
siempre
aprendí algo.
Conocí el dolor,
también el triunfo.
Siempre avancé.
No me detuve
nunca.
La acción me salvó
siempre.
Acepté todo lo que
la vida me ofreció.
Creo que transformé
lo malo, y así salí
adelante de cada
encrucijada.
Como Nervo puedo decir:
”Vida nada me debes,
Vida, estamos en Paz.”
Y agregar con Serrat:
“Sueños pendientes,
fracasos cumplidos.
Doy fe de vida.”
B.R.B.
sábado, 5 de octubre de 2013
martes, 1 de octubre de 2013
Final
frente a la oscura puerta
y aquella lluvia incierta
toque tu sien y corra
Recuérdame,
mi mejor vez, recuérdame...
La espina no, la flor, la flor,
si es que hubo flor.
Cuando la luz del día
te recobre sin nadie
solo el árbol y el aire
en la plaza sombría.
Todo fue andén distante
sin voces y sin humo
lugares en que hubo
un triste visitante
Recuérdame,
mi mejor vez, recuérdame...
La espina no, la flor, la flor,
si es que hubo flor.
Ahora que no hay nada
sino fotografías
cartón donde la vida
es rosa imaginada
Recuérdame,
mi mejor vez, recuérdame...
La espina no, la flor, la flor,
si es que hubo flor.
Eduardo Darnauchans
lunes, 23 de septiembre de 2013
Ya está la primavera inaugurada
Llegó como siempre
junto al frío. Nos
inundó de luz
y sacamos los temores
de volver a amar.
De donar el corazón
con los colores.
“Todo lo hizo un pájaro
sencillo”
que desde un árbol, con
su canto, despertó
las ganas de soñar
y de vivir la vida.
“Por mi jardines vuelan
ya las primeras mariposas”
(Junto a Neruda y Alfonsina)
miércoles, 18 de septiembre de 2013
Primavera
21 de septiembre. Pic-nic.
Vuelvo al secundario, será por una telenovela que seguía?.
No tuve fiestas de la primavera, ni pic-nic
como los otros chicos.
Nunca me dejaron salir en grupo.
Desconfiaban del alboroto que se hacía en esas fiestas.
Hubo en Quilmes una mujer, (la llamaban la
“alemana loca”), que había perdido a su hijo en una fiesta del Día de la Primavera ,. Se había
ahogado en la ribera, contaban. Recuerdo los gritos de la vieja cuando veía
guardapolvos blancos:”Chicos colegio, porquería…”.
Quizá el miedo, a esos festejos, estuvo
marcado por ese desgraciado episodio.
Recuerdo dos hechos especiales de esa
fecha. En uno mi amiga-hermana me pidió algo prestado para ir a su primer
pic-nic. Yo tenía dos blusas nuevitas., me parece verlas: una verdecita y otra
a rayas rojas y blancas. No recuerdo cual eligió, pero fue ella quien la
estrenó.
Otra vez, mi novio iría con sus compañeros
a festejar a La Reja
(nunca logré saber donde quedaba). Vinieron a casa a invitarme unos conocidos
que, supuestamente no tenían conexión con él, pero no sé por qué rara intuición
de mi tía, se me negó el permiso.
Así que nunca festejé, como los demás, el
día de la primavera. Íbamos con mis compañeras y las monjas, al Parque de la Cristalería Rigolleau ,
en Berazategui, ya que la hija del Director de la empresa estaba en mi curso.
Era muy lindo, pero todo muy contenido y controlado.
Tampoco tuve viaje de egresada, no se
acostumbraba todavía. Todos los fines de año hacíamos un viaje a Luján con la Hermanas Rosarinas ,
que para mí eran muy divertidas. Mis compañeras quizá no lo creyeran así, pero
yo disfruté siempre del paseo, única
ocasión en la que salía con mis pares.
martes, 17 de septiembre de 2013
Día del Profesor El 17 de septiembre se conmemora el día del profesor, debido al fallecimiento del profesor, orador, escritor, periodista y educador José Manuel Estrada.
José Manuel Estrada nace en 1842. Fue uno de los creadores de la Unión Civica. Autor de significativos estudios históricos, entre los que se hayan: "Orígenes de nuestra raza", de 1861 y "El catolicismo y la democracia", 1862. Ejerció como profesor secundario y universitario, defendiendo la libertad de cátedra a través de la manifestación de sus ideas.
En 1884, destituido de sus cargos por manifestarse en contra de la Ley 1420 de educación, que sostenía la educación pública, gratuita, obligatoria y laica; recibe la adhesión de sus alumnos que acuden a su casa para homenajearlo y despedirlo.
En 1891 es designado embajador plenipotenciario en el Paraguay, en donde reside hasta su deceso el 17 de septiembre de 1894.
En 1884, destituido de sus cargos por manifestarse en contra de la Ley 1420 de educación, que sostenía la educación pública, gratuita, obligatoria y laica; recibe la adhesión de sus alumnos que acuden a su casa para homenajearlo y despedirlo.
En 1891 es designado embajador plenipotenciario en el Paraguay, en donde reside hasta su deceso el 17 de septiembre de 1894.
martes, 10 de septiembre de 2013
La oración de la maestra
¡Señor! Tú que enseñaste, perdona que yo enseñe; que lleve el nombre de maestra, que Tú llevaste por la Tierra.
Dame el amor único de mi escuela; que ni la quemadura de la belleza sea capaz de robarle mi ternura de todos los instantes.
Maestro, hazme perdurable el fervor y pasajero el desencanto. Arranca de mí este impuro deseo de justicia que aún me turba, la mezquina insinuación de protesta que sube de mí cuando me hieren. No me duela la incomprensión ni me entristezca el olvido de las que enseñé.
Dame el ser más madre que las madres, para poder amar y defender como ellas lo que no es carne de mis carnes. Dame que alcance a hacer de una de mis niñas mi verso perfecto y a dejarte en ella clavada mi más penetrante melodía, para cuando mis labios no canten más.
Muéstrame posible tu Evangelio en mi tiempo, para que no renuncie a la batalla de cada día y de cada hora por él.
Pon en mi escuela democrática el resplandor que se cernía sobre tu corro de niños descalzos.
Hazme fuerte, aun en mi desvalimiento de mujer, y de mujer pobre; hazme despreciadora de todo poder que no sea puro, de toda presión que no sea la de tu voluntad ardiente sobre mi vida.
¡Amigo, acompáñame! ¡Sostenme! Muchas veces no tendré sino a Ti a mi lado. Cuando mi doctrina sea más casta y más quemante mi verdad, me quedaré sin los mundanos; pero Tú me oprimirás entonces contra tu corazón, el que supo harto de soledad y desamparo. Yo no buscaré sino en tu mirada la dulzura de las aprobaciones.
Dame sencillez y dame profundidad; líbrame de ser complicada o banal en mi lección cotidiana.
Dame el levantar los ojos de mi pecho con heridas, al entrar cada mañana a mi escuela. Que no lleve a mi mesa de trabajo mis pequeños afanes materiales, mis mezquinos dolores de cada hora.
Aligérame la mano en el castigo y suavízamela más en la caricia. ¡Reprenda con dolor, para saber que he corregido amando!
Haz que haga de espíritu mi escuela de ladrillos. Le envuelva la llamarada de mi entusiasmo su atrio pobre, su sala desnuda. Mi corazón le sea más columna y mi buena voluntad más horas que las columnas y el oro de las escuelas ricas.
Y, por fin, recuérdame desde la palidez del lienzo de Velázquez, que enseñar y amar intensamente sobre la Tierra es llegar al último día con el lanzazo de Longinos en el costado ardiente de amor.
Dame el amor único de mi escuela; que ni la quemadura de la belleza sea capaz de robarle mi ternura de todos los instantes.
Maestro, hazme perdurable el fervor y pasajero el desencanto. Arranca de mí este impuro deseo de justicia que aún me turba, la mezquina insinuación de protesta que sube de mí cuando me hieren. No me duela la incomprensión ni me entristezca el olvido de las que enseñé.
Dame el ser más madre que las madres, para poder amar y defender como ellas lo que no es carne de mis carnes. Dame que alcance a hacer de una de mis niñas mi verso perfecto y a dejarte en ella clavada mi más penetrante melodía, para cuando mis labios no canten más.
Muéstrame posible tu Evangelio en mi tiempo, para que no renuncie a la batalla de cada día y de cada hora por él.
Pon en mi escuela democrática el resplandor que se cernía sobre tu corro de niños descalzos.
Hazme fuerte, aun en mi desvalimiento de mujer, y de mujer pobre; hazme despreciadora de todo poder que no sea puro, de toda presión que no sea la de tu voluntad ardiente sobre mi vida.
¡Amigo, acompáñame! ¡Sostenme! Muchas veces no tendré sino a Ti a mi lado. Cuando mi doctrina sea más casta y más quemante mi verdad, me quedaré sin los mundanos; pero Tú me oprimirás entonces contra tu corazón, el que supo harto de soledad y desamparo. Yo no buscaré sino en tu mirada la dulzura de las aprobaciones.
Dame sencillez y dame profundidad; líbrame de ser complicada o banal en mi lección cotidiana.
Dame el levantar los ojos de mi pecho con heridas, al entrar cada mañana a mi escuela. Que no lleve a mi mesa de trabajo mis pequeños afanes materiales, mis mezquinos dolores de cada hora.
Aligérame la mano en el castigo y suavízamela más en la caricia. ¡Reprenda con dolor, para saber que he corregido amando!
Haz que haga de espíritu mi escuela de ladrillos. Le envuelva la llamarada de mi entusiasmo su atrio pobre, su sala desnuda. Mi corazón le sea más columna y mi buena voluntad más horas que las columnas y el oro de las escuelas ricas.
Y, por fin, recuérdame desde la palidez del lienzo de Velázquez, que enseñar y amar intensamente sobre la Tierra es llegar al último día con el lanzazo de Longinos en el costado ardiente de amor.
Gabriela Mistral
sábado, 24 de agosto de 2013
Ajedrez
¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?
J. L. Borges
En un camping, a orillas del río
Uruguay, en un día de verano, jugaba al ajedrez una pareja de acampantes.
De pronto apareció un joven corpulento, rubio. Vestía vaqueros y remera.
Vendía cuchillos, que llevaba en un bolso. Los ofreció entre los presentes. No
vendió nada.
Se acercó a mirar la partida. Cuando ésta terminó, quiso jugar él. Ganó y
jugó otras, mientras tomaba unas copas.
Luego, siguió ofreciendo su mercancía por las carpas. Esa noche durmió
sobre un banco, con los pantalones puestos. No se los sacó durante varios días.
Le prestaron una malla, para bañarse en el río. Por las mañanas lavaba su
remera y la ponía a secar, para volver a ponérsela después.
Siempre tomaba cerveza y en cuanto podía jugaba al ajedrez con quién se
animara a enfrentarlo. Ganaba invariablemente.
En el lugar se comenzó a tejer historias sobre su vida: “Qué era
contrabandista”, “Tratante de blancas”. Nunca se supo qué. Pero los padres,
entre preocupados y temerosos, empezaron a cuidar a sus hijas. Se formó una
comisión para tratar de que se fuera del camping.
No lo lograron. Siguió con su rutina de juego y copas. Dio “Jaque Mate” a los chismosos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)