sábado, 24 de marzo de 2012

La lucha

El 24 de julio de 2006 mi amiga-hermana escribió:"...un nuevo ovillo con aroma a mar, porque no a rosas..."

¡Qué difícil vencer al Minotauro interior! Más que al exterior. Cambiar no es fácil, somos viejos y los años curten nuestras costumbres. Nos hacemos duros para cambiar, aunque lo deseemos, no lo podemos hacer.
Encontramos la punta del ovillo, recorrimos el Laberinto y nos enfrentamos diariamente al Minotauro que es nuestro temperamento (complicado) y todavía continua la lucha.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Otoño

Llovió mucho. Las plantas brillan cual espejos.
El sol es suave e ilumina todo con dulzura.
¡Es bello este otoño!
Todavía no doró las hojas, pero se respira fresco.

                              Dulces lágrimas
                         doradas por su ocre
                              pinta el otoño

Como dice Serrat:
"Un canto triste de melancolía"... invade el paisaje, que se transforma, en este tiempo de menos horas claras.

                            Verde armonía
                         Calandrias o zorzales
                             Atisbo acacias

domingo, 11 de marzo de 2012

Repentismo


                            



Mi piedad cansada se ahoga con un manto de amianto y despierta la tormenta en el espejo. Pero, soñar es esencial para los cazadores de mitos, cuyo mejor refugio es un aula musical.
Un tenue desafío, en mi botica misteriosa, provoca a un encantador anónimo en mis sueños.
Me encuentro en la torre de los recuerdos, me apoyo en las solapas del traje de mi padre y la luz se agrieta en mi conciencia. En ese circo de bichos, de aquel otoño imperdonable, el sol no tenía bolsillos. Esta inicial incertidumbre me lleva a cruzar desconocidos puentes y romper esas vanas hojas del misterio.
En este árbol llamado vida tengo un profundo secreto que se llevó tu corazón.
Todo es un paraíso en ruinas en tres segundos, ya que las tropas de ocupación en el cerebro no respetan mi lugar. Un golpe de arco del violín, es un desfile incesante de imágenes de cuando en los tilos vacíos anidaba la ilusión. Los ojos del tiempo me muestran, como brújulas, el camino para que mi vida sea más que un error y te encuentre por fin.
¿Dónde anclaremos?, pienso en el momento en que mi compañero gira a la derecha. Quisiera tener una enorme tijera y cortar ese cordón invisible que me ata al pasado. Voy a la deriva en este desierto, plagado de las negras moscas del pecado.
Mi corazón delator no puede dejar de pensar en esa carta robada hace años. ¿El poder de las palabras, hoy, hará el milagro?, me pregunto.
Nuestro amigo común, que visita las tiendas de antigüedades, me explica que son tiempos difíciles y no podemos eludir nuestras culpas, garabatos en el alma. Esos ojos de perro azul nos recuerdan la mala hora vivida en la hojarasca.  

lunes, 27 de febrero de 2012

Abra de la Ventana


                                                



Manto retama
Ladera roja
Montaña vieja

Paz y silencio
En la llanura
Canto y arrullo
Pájaros despiertan
La mañana

Ondulaciones verdes
                y amarillas
de alfalfa y trigo

surcos de la patria
                      amplia
semillas que dan fruto
a pesar de los gobiernos
               fracasados.


                                               DICIEMBRE 2007

jueves, 23 de febrero de 2012

Viaje


                                


Pasajeros a un mundo irreal.
Almas hermanas recorren
                       campos en flor.

Gozan de frutos azules.

El otoño le tiñe de ocre las
                      córneas etéreas.

Saltan la escarcha del invierno
                               muy frío.

Regresan ligeros a esa
                      almohada sombría. 

La lluvia les lava las culpas.

sábado, 18 de febrero de 2012

Vallejo y la lluvia


¿Cómo será París con aguacero?

 Llueve, después de mucho...
 Pienso en Vallejo.
 En sus húmeros. En su deseo.
¿Habrá muerto en jueves, como soñó?
¿En otoño quizás? ¿Enfermo?
¿En soledad?

   "Se fue de sus zapatos dulcemente"
                Miguel Morelli

Un tranvía en verano



Cuando asoma el sol sobre la estación Constitución, su techo brilla.
Adentro está fresca, silenciosa y sombría como un templo.
Salgo y miro hacia donde se curva la calle Brasil, por ahí me alejo en el tranvía 84. Su ruido es ensordecedor. Tiemblan las hojas de los árboles y despierta la mañana.
De repente el tentáculo del trole se precipita con luces y sombras que huelen azufre. Trozos de madera vuelan y se derraman por el lugar. 
El motorman luce nervioso, el guarda no sabe qué hacer. Toda la plaza se estremece con un verde y húmedo chasquido. La gente corre espantada.
De espaldas al edificio, ladrillos, asfalto y madera encierran mi mundo. Veo esa esquina quejosa y lejana en el principio del sueño.
El tiempo pasa a través de mis ojos, abandonados por el sol, llenos de flores blancas.
Sin regreso.