jueves, 16 de enero de 2014

Oficio poético

Trabajo, a veces, con
los brazos de la ternura.
Es decir con el alma.

La enfermedad de este
tiempo me hunde
con los colores ajenos.

Lágrimas y pañuelos.
Otoño y fuego traen
besos del encuentro.

Los besos del adiós
son dueños de las
cenizas de la sangre.

Trabajo con palabras.
Los versos míos son
rostros contra la muerte.

Esa lluvia lavará
la catástrofe, que
no puedo borrar
con mis poemas.


Dolor

Frío glacial, glacial
de tantas muertes.

Se congela el alma,
no corren las lágrimas.

El corazón se detiene
ante tanto frío.

Frío en el Norte,
calor al Sur.

En todas partes
frío el corazón
             del hombre.

lunes, 6 de enero de 2014

Día de Reyes

Dos palomas sobre el muro
hacían el amor esa mañana.
Día de sol pleno...
Noche de Reyes...
Esperanzas e ilusiones.


sábado, 28 de diciembre de 2013

Mis manos

                          Mis manos
                                                   (Para Pablo)


Suben y bajan
          tus mejillas.
Te acarician,
          te aman.
Manos de madre

         manos diletantes.




sábado, 21 de diciembre de 2013

Comienza mi día

Desde mi hamaca (un coy)
disfruto el cielo, las nubes,
los árboles, los pájaros.
Planean las palomas.
Un benteveo saluda,
desde la tapia, mi
                         mañana.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Paz

Ella amaba los baldíos. Se enamoraba de ellos.
Éstos debían  cumplir ciertas condiciones. Debían tener árboles, muchos, debían ser altos. Los eucaliptos son sus preferidos.
Sueña con dar clases debajo de ellos, a su sombra. Sueña con muchos de esos lugares. Quisiera transformarlos en plazas agrestes, en escuelas socráticas. Dialogar con los jóvenes. Quizá como Tagore, en su “Casa de la paz”, imitar su escuela su filosofía.
Cambió de ciudad. Allí también encontró sus lugares ilusorios. Volvió a soñar con sus clases al aire libre. Sólo fue un sueño.
Una mañana de diciembre la encontraron bajo un eucalipto, seca su mirada, con un libro entre sus manos.

Su perro dormía junto a ella.





miércoles, 27 de noviembre de 2013

Mi heredera del sol

                                                 (Para Ma. Gabriela)
Porque te pareces
al sol cuando
             ilumina,
por tu fuerza
y alegría arrolladoras.

Porque te pareces
a todo lo bueno que hay
            sobre la tierra.

Te necesito. Agradezco

             tu presencia.