sábado, 28 de diciembre de 2013

Mis manos

                          Mis manos
                                                   (Para Pablo)


Suben y bajan
          tus mejillas.
Te acarician,
          te aman.
Manos de madre

         manos diletantes.




sábado, 21 de diciembre de 2013

Comienza mi día

Desde mi hamaca (un coy)
disfruto el cielo, las nubes,
los árboles, los pájaros.
Planean las palomas.
Un benteveo saluda,
desde la tapia, mi
                         mañana.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Paz

Ella amaba los baldíos. Se enamoraba de ellos.
Éstos debían  cumplir ciertas condiciones. Debían tener árboles, muchos, debían ser altos. Los eucaliptos son sus preferidos.
Sueña con dar clases debajo de ellos, a su sombra. Sueña con muchos de esos lugares. Quisiera transformarlos en plazas agrestes, en escuelas socráticas. Dialogar con los jóvenes. Quizá como Tagore, en su “Casa de la paz”, imitar su escuela su filosofía.
Cambió de ciudad. Allí también encontró sus lugares ilusorios. Volvió a soñar con sus clases al aire libre. Sólo fue un sueño.
Una mañana de diciembre la encontraron bajo un eucalipto, seca su mirada, con un libro entre sus manos.

Su perro dormía junto a ella.





miércoles, 27 de noviembre de 2013

Mi heredera del sol

                                                 (Para Ma. Gabriela)
Porque te pareces
al sol cuando
             ilumina,
por tu fuerza
y alegría arrolladoras.

Porque te pareces
a todo lo bueno que hay
            sobre la tierra.

Te necesito. Agradezco

             tu presencia.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Diva

Diva, maquillada y vestida como para un paseo, recorre la clínica.
Insiste en ver a su Doctor. Él no atiende, ella insiste, necesita verlo.
Así día tras día, persigue a enfermeras y empleados para conseguir una entrevista. Todos la evaden, cansados de inventar excusas.
Es brasileña, carioca más precisamente. Su boca carnosa revela antepasados africanos, también lo hace su negro pelo ondulado. Viste pantalones ajustados. Es provocativa  y lo sabe. Trata de seducir a cualquier hombre que se le cruza. Si no lo consigue intenta con sus compañeras. Desea sexo en forma urgente. Los calmantes que le administran no logran apagar  su instinto.
Un día llega a  acostarse con el plomero. Se arma un menudo lío. Acusan a enfermeras y empleados por descuidar a los pacientes.
La Clínica afronta un juicio millonario.

Al tiempo, Diva logrará seducir a su médico y se convertirá en su amante.

sábado, 5 de octubre de 2013

Mi planteo

Yo ante la vida
no me reprocho 
nada,
o casi nada.

Lo que hice,
bien o mal,
salió del alma.

Me equivoqué
o acerté, pero,
siempre
aprendí algo.

Conocí el dolor, 
también el triunfo.

Siempre avancé.
No me detuve 
nunca.

La acción me salvó
siempre.

Acepté todo lo que
la vida me ofreció.
Creo que transformé 
lo malo, y así salí
adelante de cada
encrucijada. 

Como Nervo puedo decir:

”Vida nada me debes, 
Vida, estamos en Paz.”

Y agregar con Serrat:
“Sueños pendientes,
fracasos cumplidos.
Doy fe de vida.”

B.R.B.

martes, 1 de octubre de 2013

Final





Cuando te sientas sola
frente a la oscura puerta
y aquella lluvia incierta
toque tu sien y corra

Recuérdame,
mi mejor vez, recuérdame...
La espina no, la flor, la flor,
si es que hubo flor.

Cuando la luz del día
te recobre sin nadie
solo el árbol y el aire
en la plaza sombría.

Todo fue andén distante
sin voces y sin humo
lugares en que hubo
un triste visitante

Recuérdame,
mi mejor vez, recuérdame...
La espina no, la flor, la flor,
si es que hubo flor.

Ahora que no hay nada
sino fotografías
cartón donde la vida
es rosa imaginada

Recuérdame,
mi mejor vez, recuérdame...
La espina no, la flor, la flor,
si es que hubo flor.


                        Eduardo Darnauchans